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Recorrido museográfico

Secciones 3 y 4

Antoine Favier,
© Antoine Favier, "Buste reliquaire de saint Lizier", 1518, cathédrale, Saint-Lizier. Photo Philippe Poitou, Louise Trinquecaste / Inventaire général Région Occitanie.

III: La afirmación del nuevo estilo
IV: El florecimiento clásico

III - La afirmación del nuevo estilo

Aparecido a partir de los años 1490 en la iluminación, la utilización de puestas en escena complejas y de algunas fórmulas decorativas «a la antigua» se desarrolla en las artes hasta los años 1530. Se privilegian los ornamentos nuevos, provenientes del Valle del Loira o conocidos por modelos italianos importados.
En paralelo, se impone una figura humana idealizada pero también expresiva, especialmente en escultura, en forma de retratos en medallones, de bustos relicarios o de estatuas elocuentes.
Cuando todavía trabajan los talentosos maestros itinerantes, como el escultor Jean Bauduy (Profetas y Sibilas), los artistas tolosanos se distinguen por el dominio de esas nuevas maneras que difunden ampliamente. Esto sucede con orfebres como Antoine Favier o pintores como Antoine Olivier, un maestro de talento que durante mucho tiempo permaneció desconocido. Para las élites, que afirman su rango a través de las artes, se extiende una visión ideal de Toulouse y de su prestigioso pasado romano.



IV - El florecimiento clásico

A partir de los años 1530-1540, artistas y artesanos buscan modelos de armonía y reglas de composición procedentes de los cánones antiguos. Esta ambición clásica toma forma en 1550, bajo los rasgos de la estatua de Dama Tholose, de Jean Rancy, cuya función es proclamar la gloria de la ciudad. Nicolas Bachelier y sus homólogos en escultura, arquitectura o pintura, como Dominique Bertin o Bernard Nalot, recurren así a «vrayes antiques» (verdaderas antigüedades), fundiéndose en los modelos romanos y la literatura artística. Sus talentos de creador y diseñador se aprovechan hasta en la ingeniería. Ese impulso erudito va acompañado de un humanismo floreciente, apoyado por el mundo de la edición. Al mismo tiempo, las referencias a los castillos reales y sus decoraciones se multiplican por medio de adaptaciones directas o interpretaciones, basándose en el grabado. Se extiende entonces un arte con fuentes sofisticadas, mezclando elegantemente regularidad y exuberancia.
 

Anonyme languedocien, "La Multiplication des pains", 1556. Cathédrale Saint-Just et Saint-Pasteur, Narbonne. Photo Musée d'art de Narbonne – C. Lauthelin.
© "La Multiplicación de los panes", anónimo languedociano, 1556. Catedral de Narbona. Foto Derechos reservados.
 

  • Imagen superior: Tapiz de la Catedral de San Esteban, Nacimiento de San Esteban (detalle). Foto Jean-François Peiré – DRAC Occitania.

 


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Autour de l'exposition

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