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Capital política de un condado poderoso, centro urbano activo, sitio de devoción y ciudad privilegiada en el camino de peregrinación a Santiago de Compostela, Toulouse disfrutó durante los siglos XI y XII de un contexto favorable al surgimiento de un arte particular. Las obras conservadas en el museo demuestran la efervescencia artística que convirtió la ciudad languedociana, entonces en plena expansión económica, política y religiosa, en escenario de tres importantes construcciones. La singularidad y la extraordinaria longevidad de este centro artístico, así como la diversidad de sus talleres y su naturaleza prolífica, sitúan a Toulouse entre los centros de creación más importantes del arte románico. Las esculturas del musée des Augustins representan hitos fundamentales de la historia de la escultura románica. Además de ofrecer un panorama casi completo de la evolución de la escultura de Toulouse a lo largo del siglo XII, estas obras representan también los únicos vestigios de monumentos, hoy desaparecidos, en su mayoría víctimas de las destrucciones ocasionadas por la ley de nacionalización de los bienes de la iglesia durante la Revolución. La especulación inmobiliaria desenfrenada resultante desfiguró irreversiblemente estos sitios y, por ello, Toulouse fue calificada despectivamente como "patria del vandalismo". |