Volver al inicio

Sculptures romanes

Esculturas

Monasterio de la Daurade

Premier atelier de la Daurade, Daniel dans la fosse aux lions, chapiteau de colonnes jumelles. Calcaire. Inv. Me 104
© Premier atelier de la Daurade, Daniel dans la fosse aux lions, chapiteau de colonnes jumelles. Calcaire. Inv. Me 104

Las esculturas provenientes del priorato benedictino de Nuestra Señora de la Daurade representan cerca de la mitad de la colección románica. Los edificios medievales fueron destruidos en los siglos XVIII y XIX, con el fin de dar paso al edificio actual de estilo neoclásico y a la escuela de Bellas Artes. Conocido a partir del siglo V, este edificio religioso se convirtió en un priorato dependiente de la abadía de Moissac, afiliada a la poderosa orden de Cluny en 1077. Se edificó un claustro para organizar la vida comunitaria a partir de los años 1100. Las obras se prolongaron hasta finales del siglo. Los mosaicos con fondo de oro, que decoraban entonces la iglesia, le proporcionaron su nombre de «Daurada», es decir «la Dorada» en occitano, idioma de la región en aquella época.


 

Los programas iconográficos discernibles traicionan la huella del contexto histórico y espiritual en que se concibieron estas esculturas, contexto marcado en primer lugar por la Orden de Cluny (que resplandecía entonces en toda la cristiandad occidental) y la reforma gregoriana. La galería norte del claustro fue demolida a partir de 1765. El resto del claustro, la sala capitular y sus capillas desaparecieron entre 1811 y 1814. Un grupo de esculturas fue salvado entonces por el anticuario Alexandre Dumège, que se convertiría en conservador del museo unos años más tarde.

Primer y segundo taller

La abundancia de capiteles historiados (veintiuno, todos presentados), sitúa este claustro entre los monumentos más importantes del arte románico. En esta época, la escultura dependía de la arquitectura, que subrayaba en los emplazamientos más destacables: puertas, ventanas, dinteles, capiteles...

Al primer taller se atribuyen ocho capiteles historiados. La comunidad de estilo y de iconografía que los vincula con los del claustro de Moissac permitió atribuirlos a un taller de formación de la escuela de Moissac, después del año 1100. Efectivamente, fue después de la terminación del claustro de Moissac cuando algunos artistas, provenientes de esta obra, emprendieron la escultura de los capiteles del claustro tolosano. Este primer taller reutilizó esquemas de composición y tipos de figuras similares a los de Moissac, así como la técnica de las inscripciones que designan el tema tratado, con una finalidad pedagógica. Algunos temas retoman directamente los de Moissac (El rey David y sus músicos, Daniel en la fosa de los leones…), pero otros innovan con, por ejemplo, una de las primeras representaciones conocidas del Juicio final.
Aproximadamente veinte años más tarde, después de la parada de la obra, probablemente por falta de dinero, un segundo taller realizó los otros diecinueve capiteles presentados. Doce de ellos forman un excepcional ciclo de la Pasión, reuniendo los episodios de los Evangelios que van del Lavatorio a Pentecostés. Los artistas del segundo taller rompieron con el arte estereotipado y esquemático que caracterizaba las obras del primer taller. Los personajes se superponen para sugerir la profundidad y poseen el movimiento «danzante» característico de este periodo. Aparte de la escena del Arresto de Cristo, los demás capiteles están colocados bajo arcadas que enmarcan las escenas en las partes altas. La preciosidad de los fondos, la elegancia de los drapeados, la vivacidad y la expresividad de los personajes confieren a las escenas un fuerte aspecto dramático, pero a veces también sabroso (Lavatorio). Los escultores, de los que por otra parte no sabemos nada, supieron crear obras cuyo tratamiento muy refinado engendra una tensión dramática sin igual.
La datación de este segundo taller es todavía relativa, sin duda en los años 1120-1130.

Tercer taller

Trosième atelier de la Daurade, Roi (Salomon ?). Bas-relief d'applique. Pierre. Inv. Me 68

Trosième atelier de la Daurade,
Roi (Salomon ?)
Bas-relief d'applique.
Pierre.
Inv. Me 68

Más tarde en el siglo, en los años 1180 (?), un tercer taller realizó las esculturas de la puerta de la sala capitular. Este grupo se constituye de seis estatuas-columnas, siete relieves y los capiteles que los terminan. El estilo y la iconografía de este conjunto dejan entrever una influencia del arte de las primeras puertas góticas de Isla de Francia (región de París). Este taller supo conciliar apertura al primer arte gótico y fidelidad a algunas técnicas locales, como la talla de los bajorrelieves en depresión (Rey David afinando su arpa). Un cierto número de capiteles que representan a monstruos, animales o seres humanos, en una abundancia de lianas y follajes, ilustra la tendencia al refinamiento y la preciosidad del arte tolosano.

Cuarto grupo

Histoire de Job. chapiteau de colonnes jumelles. Pierre. Inv. Me 180

Histoire de Job
chapiteau de colonnes jumelles. Pierre
Inv. Me 180

Aquí parece más satisfactoria la denominación de grupo, en lugar de la más tradicional de taller. Efectivamente, estas esculturas no son homogéneas estilísticamente. Fueron ejecutadas por varios escultores, que trabajaban quizás en el seno de diferentes talleres, escalonados o no en varias décadas. No conocemos el emplazamiento original de estos capiteles en el seno del claustro de la Daurade.
Se confirma aquí la tendencia a la miniaturización de los personajes y a la predominancia de la ornamentación vegetal en la figura humana, encontrando su momento culmen en la segunda mitad del siglo XII.
Estas obras marcan el final de un recorrido que abarca la integralidad del siglo XII, antes de llevar hacia la desaparición de la figura humana.



 


Volver al inicio