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Sculptures romanes

Basílica de Saint-Sernin

Oiseaux dans des lianes, chapiteau de colonne simple. Pierre. Inv. Me 227
© Oiseaux dans des lianes, chapiteau de colonne simple. Pierre. Inv. Me 227

Joya del arte románico, la basílica de Saint-Sernin se alza en el emplazamiento de una antigua basílica paleocristiana, donde se veneraba la tumba de San Saturnino. El nuevo edificio, construido a partir de los años 1070, se debe al impulso del obispo Isarn, propagador ferviente de la reforma gregoriana.

Los vestigios que conserva el museo de los Agustinos son los testigos de dos campañas de construcción. El programa de la fachada occidental se modificó sin duda antes de su finalización, hacia el año 1110. Las esculturas ya ejecutadas se reutilizaron entonces en otro sitio. Fue, al parecer, el caso del bajorrelieve de mármol El signo del león y el signo del carnero, que entró en el museo a partir del año 1800, a iniciativa de su conservador, Jean-Paul Lucas.

El claustro, construido en el siglo XII (en el emplazamiento de la actual plaza de Saint-Sernin), se destruyó entre 1803 y 1808. El museo posee, sin embargo, una serie de capiteles donde distinguimos varios grupos en el repertorio ornamental y animalista afirmado.
Un conjunto de cuatro capiteles presenta leones esculpidos en relieve muy alto, hasta el punto de que parecen separados del núcleo central del tambor. Según Quitterie Cazes, estos capiteles constituyen el apogeo del impulso barroco, que aparece en los relieves de la fachada occidental de Saint-Sernin, hacia 1100-1110.
Una segunda serie muestra pequeños personajes y animales dentro de follajes, representados con gran maestría. Aparece aquí un nuevo gusto por la miniaturización de las decoraciones.

Personnages et animaux dans des lianes, chapiteau de colonne simple. Pierre. Inv. Me 212

Personnages et animaux dans des lianes
chapiteau de colonne simple. Pierre
Inv. Me 212

El último grupo de capiteles presenta leones o pájaros dentro de follajes. Aquí, la búsqueda de virtuosidad parece tener prioridad respecto al discurso. Estos capiteles están datados, de manera poco precisa, en la primera mitad del siglo XII.


 


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