Volver al inicio

Recorrido museográfico

Secciones 5 - 7

Josef Theodor Hansen (Randers, 1848 - 1912), El Patio del Palazzo Vecchio en Florencia, 1891. Colección particular. Courtesy Galerie Heim, Basilea
© Josef Theodor Hansen (Randers, 1848 - 1912), El Patio del Palazzo Vecchio en Florencia, 1891. Colección particular. Courtesy Galerie Heim, Basilea

Patios de palacio - Patios urbanos - El patio teatro de la historia

V - Patios de palacio, escenografía y esplendor

A finales del siglo XVI en los Países Bajos nace un género nuevo, la pintura de arquitectura. Su jefe de fila es Hans Vredeman de Vries, arquitecto, ingeniero y pintor, cuyo hijo Paul prolongó su influencia. Los patios de palacio con vastas columnatas son imaginarios, pero la perspectiva de punto de fuga único es científica. Estos cuadros espectaculares conocerán un éxito destacable en los patios de Europa central y del Norte.
Italia no se quedará atrás en los siglos XVII y XVIII, con la quadratura o arquitectura ilusionista, empleada en el techo o como telón, y el capriccio, invención arquitectónica constituida de elementos variopintos, a veces adaptada al gusto francés.
A lo largo del siglo XIX, los pintores se hacen testigos de la rehabilitación del patrimonio y la invención del turismo en Francia e Italia (Pau, Venecia, Florencia).
Los orientalistas, por su parte, exploran desde todos los ángulos el monumento faro de la arquitectura árabe andaluza, la Alhambra y sus famosos patios..

 

VI - Patios urbanos, sorpresas y metamorfosis de la ciudad

Como los escritores y los poetas, los pintores han sido los testigos y cronistas, a veces nostálgicos, de las transformaciones de la ciudad en la época moderna. Algunos nos presentan así edificios parisinos emblemáticos, en el momento de su construcción o de su renovación. Otros nos ofrecen una visión de París invernal y fantasmal.

Bajo esos cielos exóticos, los pintores buscan una ciudad más suave y acogedora. Así, las vistas de Roma revelan la expresión más pintoresca de una confusión urbana. Los artistas orientalistas se aventuraron en los patios traseros de los bazares o de los caravasares, ruidosos de actividades en el Cairo, Estambul o Trebisonda. Algunos motivos universales, como el patio del carnicero y sus carcasas, se encuentran a ambos lado del Mediterráneo.

Por último, en los años 30, un independiente como Usellini mira la ciudad con los ojos de un niño, subrayando el potencial onírico y fantasioso más que la realidad.




© François Bonvin, El Cerdo, 1874.
Reims, museo de Bellas Artes. Photo C. Devleeschauwer.


VII - El patio teatro de la historia

Por su carácter escenográfico, a veces monumental, el patio se presta a la escenificación de la historia y a la propaganda. Es evidentemente el caso de todos los episodios que se desarrollan en el patio de un palacio con personajes históricos, como aquí Cristina de Suecia en Fontainebleau. El arte de finales del siglo XIX va a celebrar, sin embargo, otros tipos de personalidades, como el famoso psiquiatra Philippe Pinel que libera a los alienados en el patio del hospital de la Pitié-Salpêtrière o la revolucionaria Louise Michel sermoneando a sus compañeras de celda. Por el contrario, en la composición visionaria de Magnasco, el patio es el lugar de sufrimiento de los anónimos.
A menudo, los pintores de historia lo eligen como decoración de su tema en los relatos legendarios (el patio del palacio de Carlomagno), mitológicos (el del palacio de Minos) o religiosos con el arte sagrado moderno de Maurice Denis. Pero, en el fondo, todas las representaciones de patios cuentan historias pequeñas o grandes, anecdóticas o universales, siempre humanas.

© Pierre Antoine Augustin Vafflard,
Emma y Eginhardo o Las estratagemas del amor, 1804.
Évreux, musée d'Art, Histoire et Archéologie


Volver al inicio

Autour de l'expo

Ningún acontecimiento corresponde a su búsqueda

Volver al inicio