Los esbozos italianos
El esbozo al óleo fue uno de los medios de expresión favoritos de los pintores italianos de la segundo mitad del siglo XVI y del principio del siglo XVII. Estos artistas estaban todos obsesos por el dibujo y por la búsqueda de la perfección formal. El esbozo pintado les ofrecía la misma espontaneidad que el trazo así como la posibilidad de visualizar los equilibrios cromáticos finales.
Las escuelas locales marcadas por la predominancia del dibujo (Florencia) y las escuelas atraídas por el color (Venecia, Milán, e incluso el caso intermedio de Siena) se han dedicado en igual medida al esbozo pintado.
 |
Los esbozos de Baglione y Borgianni están vinculados y relacionados a dos de los pedidos romanos más importantes del principio del siglo XVII.
El esbozo de Baglione prepara uno de los cuadros más comentados de la pintura italiana, la inmensa Resurrección de 1603 para la iglesia del Gesù. La obra es sobretodo conocida por el juicio que Baglione entabló a un grupo de artistas, de los cuales el Caravaggio y Orazio Gentileschi. Además de la dimensión personal del enfrentamiento (el Caravaggio esperaba obtener este encargo), descubrimos en los argumentos de los unos y los otros un conflicto estético. Baglione construye su composición por la yuxtaposición de elementos que provienen de diversas fuentes, de los cuales Caravaggio (el hombre tumbado, apoyado sobre su codo, es una citación directa del Martirio de san Mateo de San Luis-de-los-Franceses).
Borgianni pertenece al movimiento caravagesco que ha producido pocas grisallas. El esbozo prepara uno de sus cuadros más ambiciosos, para el altar mayor de la iglesia de la orden des Mercedari de Sant’Adriano en Roma, pintado en 1610 aproximadamente. La visión terrorífica de esta escena de peste es radical. El único elemento reconfortante es la presencia de san Carlos Borromeo. Borgianni es uno de los artistas que mejor han contribuido a definir la iconografía de este gran santo de la Contra-Reforma.
|