Francia-Países Bajos: intercambios fructíferos
Los intercambios entre los Países Bajos y Francia fueron constantes desde la Edad Media pero no es realmente hasta finales del siglo XVI en que París se convierte en una etapa del viaje hacia Italia realizado por los pintores del norte. El bruselense Philippe de Champaigne, establecido definitivamente en Francia, aparece hoy día como un símbolo del clasicismo francés. Los que más facilmente se implantaron en Francia fueron no obstante los pintores animalistas (Pieter van Boucle), o aquellos especializados en naturalezas muertas o en landscapes. En esta materia, la influencia flamenca sobre la pintura francesa fue decisiva.
En el s.XVIII, los aficionados parisinos se apasionaron por las obras de Rembrandt y de su escuela. El pastel del marqués de Bonnac resulta muy ilustrador. Piat-Joseph Sauvage, originario de Tournais (Bélgica), y especializado en las imitaciones de bajorrelieves, hizo toda su carrera en Francia. El cuadro aquí expuesto fue su pieza de recepción por la que fue admitido en la Real Academia de Toulouse.
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