Flandes 

El espectáculo del mundo


Los pintores de los Países Bajos septentrionales y meridionales han observado y restituido con fidelidad y talento el universo que les rodeaba. Más allá de los tópicos, las imágenes de patinadores sobre ríos helados, de cielos bajos y grises, de kermesses o de interiores de iglesias austeras constituyen la contribución de esta cultura al mundo de lo imaginario europeo. La selección de semejantes temas no es debida a un gusto específico por lo frío sino más bien a la voluntad de cubrir una temática bien precisa marcada por las necesidades del mercado. La colección ofrece un surtido de pequeñas joyas, obras de pequeños pintores de gran calidad. El único molino de la colección es la obra de Maerten de Cock pero existen escenas de mercado de Beschey, vistas topográficas de La Fargue y marinas de Peeters y de su escuela. La pintura de género queda representada por Francken y Horemans con una visita al médico que se ajusta a todos los cánones de la época.


Los pintores de las escuelas del norte, principalmente los Flamencos, quedan definidos por ser unos brillantes coloristas. No pondremos en duda esta afirmación sino para señalar que la gama de colores utilizada es, no obstante y con frecuencia, muy reducida. Un paisajista como Van Goyen se ha vuelto célebre por su capacidad de evocar la atmósfera a las orillas del mar y de los ríos mediante una sola tonalidad que va del gris al amarillo obscuro. Los pintores flamencos y holandeses comparten el talento de expresar contrastes coloreados en término de valores, es decir proceden añadiendo sútiles matices dentro de una misma gama de colores. Es el modo más adecuado para expresar los efectos de bruma y de luz característicos de estas regiones. En lo que concierne a la pintura de género, este aspecto monocromo corresponde perfectamente a los ambientes cargados de humo de las tabernas. En cuanto a las naturalezas muertas la austeridad atenúa el caracter ostentatorio de las riquezas representadas.

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