Los especialistas

La pintura: una empresa colectiva


La noción de originalidad no aparece realmente hasta el siglo XIX. Antiguamente, los grandes talleres de pintura no dudaban en solicitar especialistas. El resultado final de la obra reunía el talento de varios pintores que, con frecuencia, resultaban facilmente identificables. La situación de los Países Bajos con un mercado de arte floreciente y una abundancia de pintores especializados en un solo género, favorecía estas creaciones realizadas entre varios autores.

En la La Virgen del rosario, resulta fácil de identifcar la mano de Jan van Kessel (o de un miembro de su taller) en la guirnalda de flores y la de Frans Francken III, descendiente de una gran dinastía de pintores, en los personajes.

 

El género de coronas de flores rodeando un medallón historiado prosperó a lo largo del s.XVII tras los modelos pintados por Jan Breughel conocido como de Velours. Fue bajo esta forma que la imagen mariana se introdujo en las galerias de pintura privadas. Para esta obra, van Kessel se ha inspirado en las flores decorativas que figuran sobre láminas botánicas. Los quince pequeños tondis representando los Misterios del Rosario, son obra de Francken.

Las dos colgaduras representando unos Amorcillos trenzando un guirnalda son fruto de la colaboración entre tres pintores: el especialista en naturalezas muertas Gillemans, el paisajista P. Ryckaert, miembro de una importante familia de artistas y el casi desconocido François Liberti. A principios del s.XVIII, la intención de las obras era claramente decorativa y el fin perseguido por los artistas era de rivalizar en cuanto a virtuosismo más que conseguir una obra perfectamente coherente.

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