Los especialistas 

La noción de serie


No se puede entender el arte de los antiguos Países Bajos sin tener en cuenta los aspectos sociales de la producción pictórica. Además de los pedidos para las iglesias (en Flandes católica) y para las grandes casas, los pintores producían ciertos cuadros para cubrir las necesidades espontáneas del mercado. La obra de arte no goza por tanto del mismo áurea que tuvo durante el renacimiento italiano. Los talleres familiares (siendo los más célebres los de Brueghel y de los Francken) se caracterizan por una producción que sigue las normas artesanales pero a escala prácticamente industrial.

En los orígenes del arte de los Países Bajos, el retablo se componía de varios cuadros con diferentes registros de expresión en el interior de un mismo conjunto. En este mismo orden de ideas, el desarrollo de pequeños formatos durante los siglos XVII y XVIII lleva a las colgaduras y los ciclos. Este es el caso de los paisajes renanos de Saftleven, de las batallas de Verdussen o de las escenas de vida militar de P. van Bloemen.
 

Van der Croos, seguidor de van Goyen, prolífico creador, pinta de forma semejante a los grabados cartográficos, un conjunto de vistas de La Haya. Su pincel es ligero y la tonalidad es voluntariamente monocroma. El espiritú poético no excluye la precisión en materia de documentación ya que todos los lugares son conocidos y facilmente identificables. La escena principal ilustra un proverbio holandés sobre el tema de los buscadores de nidos de pájaros transcurriendo en los alrededores de La Haya. Los cuadritos más pequeños debían de agruparse muy juntos, marco contra marco, en un orden imposible de reconstituir.

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