Stella, el dibujante


Jacques Stella ha dibujado constantemente en todas las fases de su carrera. En el siglo XVII, el dibujo era la base de toda enseñanza artística. Servía para estudiar las figuras y a trazar las grandes líneas de una composición pintada. También tenía la función de modelo para el grabador. Los coleccionistas apreciaban esta técnica porque revelaba el alma de un artista.

Si algunos dibujos de Stella son de una elaboración muy compleja, nuestro artista también se dedicó al croquis según naturaleza. A la manera de un Jacques Callot, conocido en Florencia, empezó a representar paisajes y escenas de la realidad cotidiana con hombres al trabajo, jugadores de naipes, o la intimidad de una familia. Durante las largas noches de invierno, como lo escribía Félibien, biógrafo de los artistas franceses en el siglo XVII, Stella se dedicaba a dibujar su serie de dibujos de La Vie de la Vierge (La Vida de la Virgen). La abundante producción dibujada que subsiste solo constituye una ínfima parte de una obra considerable. Sus dibujos delicados y repletos de invenciones narrativas completan maravillosamente la obra pintada.