El taller de los Stella

Jacques Stella, fallecido sin haberse casado, tenía un profundo apego a su familia. Creó un verdadero taller familiar que siguió grabando sus composiciones. La hermana del pintor, Madeleine, se casó con un orfebre, Etienne Bouzonnet. De esta unión nacieron los herederos artísticos del gran pintor, sus sobrinos. Agregaron el nombre de Stella a su nombre patronímico de Bouzonnet. Si Antoine gozó de una cierta fama, Claudine Bouzonnet Stella, la más joven de sus hermanas, de veintiún años a la muerte de Jacques Stella, fue el miembro más célebre de la fratría.

Fue muy apreciada en su época y conservó el alojamiento del Louvre dejado por su tío hasta su desaparición en 1697. Con sus dos hermanas, utilizó los dibujos dejados por el gran maestro. Se le debe las series grabadas de los Jeux et plaisirs de l'enfance (Juegos y placeres de la infancia), las Pastorales, la Vida de la Virgen y de la Pasión del Cristo. Se la ha devuelto recientemente la invención de una segunda serie de La Vie de la Vierge (La Vida de la Virgen).