Éxtasis religiosos y romanescos al origen del clasicismo
Tras un rápido desarrollo al rededor de 1520-1530, en Italia, el manierismo, esta sensibilidad artística caracterizada por formas alargadas, colores ácidos y un refinamiento exacerbado se extiende por toda Europa. Tres centros importantes, Fontainebleau, Praga y Haarlem, constituyen lugares de encuentro y de difusión de este estilo internacional. Modelos italianos prestigiosos (la Magdalena de Tiziano) son reinterpretados por pintores nórdicos que viajan entre los diversos focos artísticos europeos. El grabado es el soporte privilegiado de difusión de los modelos, lo que explica el carácter gráfico y a veces un poco seco de la ejecución de las pinturas.
La representación de la existencia ascética y de los éxtasis de las santas sirve de enseñanza de la fé por las imágenes, según los preceptos del concilio de Trento. La importancia debida al paisaje revela una influencia nórdica. En el ámbito profano, los pintores de la segunda escuela de Fontainebleau privilegian los temas raros, ilustrando sagas como la Astrea con ciclos de cuadros elegantes y romanescos.
Entre 1550 y 1650, estos cuatro cuadros declinan todos aquellos momentos privilegiados de la sensibilidad artística y se caracterizan como el producto de juegos de influencias internacionales. La pintura recientemente atribuida a Rubiales es la obra de un Español marcado por la cultura manierista flamenca pero cuya carrerea se efectuó íntegramente en Italia. El extraño Pieter van Houten tuvo una existencia tan cosmopolita que su nombre es conocido en lengua latina, italiana o francesa. La mayoría de los cuadros conocidos de este flamenco se encuentran en España.
Al contrario de los dos primeros pintores, Giuseppe Cesari, llamado caballero de Arpino fue un artista ilustre, tan conocido en su época como el Caravaggio o Annibale Carracci. Susana y los ancianos es un bello ejemplo hacia 1615-1620 del arte de este favorito de los papas de una expresión clásica nutrida de elementos manieristas. Con el Genovés Vassallo representado en el museo des Augustins con un cuadro muy similar, abordamos una pintura de iglesia ambiciosa con impulsos barrocos marcada por la lección de Van Dyck.
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