Idilios y batallas al final del reino de Luís XIV
La representación de un campo romano idealizado con ruinas y pastores según el modelo elaborado por los hermanos Bril en Roma a principio del siglo XVII se ha convertido gracias a pintores como Claude Lorrain y Swanevelt en uno de los géneros más preciados de la pintura europea. Mauperché, célebre en su época, fue con Patel el mayor representante de este tipo de paisaje intemporal e idílico en la pintura parisina de la segunda mitad del siglo XVII.
La pintura de batallas ha conocido a su gran intérprete con Van der Meulen, testigo de las campañas de Luís XIV. Su aspecto frío y meticuloso está muy alejado de la elocuencia y del fuego del Provenzal Joseph Parrocel, el único heredero en París de las invenciones de Salvator Rosa y de Jacques Courtois, llamado il Borgognone. Verdier, pariente y alumno de Le Brun, es hoy en día poco conocido.
Júpiter ordena a Mercurio que vaya a liberar Io es una de sus obras maestras. Louis Boullogne el jóven yBon
Boullogne, dos hermanos descendientes de una dinastía de artistas, son en la actualidad considerados con La Fosse como los mejores representantes de las empresas versallescas tras la muerte de Le Brun. En la pelea entre los poussinistas y los rubenistas, aparecen como partidarios del maestro flamenco pero conservan una mesura muy francesa. Sus escenas mitológicas situadas en paisajes risueños anuncian el espíritu galante del siglo XVIII.
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