Las esculturas del priorato benedictino Nuestra Señora de la Daurade, de obediencia cluniacense, destruido en los siglos XVIII y XIX para dejar sitio al edificio actual de estilo neoclásico y a la escuela de Bellas Artes, representan casi la mitad de la colección.

Se reparten en cuatro secciones en las que se puede fácilmente distinguir la obra de tres talleres: el primero y el segundo trabajaron, con una generación de intervalo, sobre los capiteles del claustro y un tercer taller realizó las esculturas del pórtico de la sala capitular. El cuarto grupo reúne obras heterogéneas desde un punto de vista estilístico e iconográfico, y su localización en el conjunto claustral es desconocida.

Estas diversas campañas se desarrollaron a lo largo de un periodo de más de tres cuartos de siglo. Por sí mismas, las esculturas de la Daurade permiten examinar, a través de un panorama extraordinario, las etapas de la evolución de la escultura románica tanto a nivel del estilo como a nivel de la iconografía.

Los diferentes programas iconográficos revelan además, el impacto del contexto histórico y espiritual en el que fueron realizadas las esculturas, especialmente la orden de Cluny que ejerció mucha influencia sobre la cristiandad occidental de la época, y el poder de los condes de Toulouse.