Durante el siglo XVII la tradición estatuaria sigue siendo importante en Toulouse. Prueba de ello son los bustos realizados por Marc Arcis (Luis XIV) o Dugast con el fin de decorar el Capitole de Toulouse, las grandes composiciones barrocas de Gervais Drouet (quién estudió con Bernini en Roma) o de Ambroise Frédau, monje agustino, pintor y escultor, (se conservan sus relieves en cera y terracota). Todas estas obras se exponen periodicamente en las exposiciones temporales del museo, esperando encontrar un lugar propio definitivo más adelante. El siglo XVII, se puede considerar, sin exageración, un siglo de oro en la escultura tolosana, a pesar de que el contexto político, social y religioso esté marcado por reformas, crisis y alteraciones. Testigo de esta riqueza es la bella obra de Marc Arcis Los profetas, actualmente expuesta en el pequeño claustro. Se trata de un encargo de Vandages de Malapeire para la capilla de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Del mismo modo, la escultura del siglo XVII se halla escasamente representada en la disposición actual del museo. Entre las obras de la colección permanente, se encuentran, no obstante, obras de Houdon, Pigalle, Lemoyne o Pajou (San Francisco de Sales rezando), y un hermoso conjunto de esculturas de los Lucas, artistas tolosanos.