Distribuidas entre la iglesia del convento y las salas del edificio construido a fines del siglo XIX, las colecciones de pintura europea del museo, comprenden numerosas obras religiosas, que hallan de forma natural un marco idóneo, al quedar expuestas en dicho lugar.
Estas obras provienen, bien de las incautaciones locales llevadas a cabo durante la Revolución, bien de las partidas enviadas sucesivamente por el Estado durante el siglo XIX, con el fin de ventilar en provincia los botines revolucionarios parisinos y la gran cantidad de bienes recaudados durante las conquistas napoleónicas. En el museo, se hallan repartidas entre una pequeña sección que abarca los siglos XIV, XV y XVI y un conjunto sobresaliente consagrado a las obras del siglo XVII y XVIII.
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