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Pinturas

Siglo XIX - principios del siglo XX – Generación romántica

Romain CAZES (Saint-Béat, 1810 - Saint-Gaudens, 1881), L'Ame exilée, 1838 - Inv. 1997 1 1 - Photo : Daniel Martin
© Romain CAZES (Saint-Béat, 1810 - Saint-Gaudens, 1881), L'Ame exilée, 1838 - Inv. 1997 1 1 - Photo : Daniel Martin

Con Romain Cazes, Eugène Delacroix e incluso Louis Duveau se escribe el tiempo de la reacción y del cuestionamiento de la doxa davidiana. Aparece una verdadera crítica de los modelos y fuentes del neoclasicismo.
La visión de la Antigüedad proporcionada por la pintura y la enseñanza de David parece rechazada.

Con su Alma exiliada (1838), Romain Cazes, alumno de Ingres, da a comprender el choque que fue para su maestro, antiguo alumno de David, el descubrimiento de Roma, de la pintura del Quattrocento y de Rafael. Abd-ar-Rahmán ibn Hisham, sultán de Marruecos, saliendo de su palacio de Mequinez, rodeado de su guardia y de sus principales oficiales (1845) ilustra el asombro de un Delacroix que, en Marruecos en 1832, piensa igualmente haber encontrado la verdadera Antigüedad, la que los davidianos no habían visto.
Más que una Antigüedad ideal, lo que busca esta generación de artistas es un lugar diferente, completamente impregnado de novedad. El viaje, a menudo más lejano que antes, el empleo de temas históricos, esta vez tomados de la Edad Media y el Renacimiento, así como la primacía otorgada al color respecto al dibujo, dan forma a una verdadera renovación de las artes.


Louis DUVEAU (Saint-Malo, 1818 - Paris, 1867), L'Abdication du doge Foscari, 1850 - Inv. 2004 1 105 - Photo : STC - Mairie de Toulouse La abdicación del dogo Foscari (1850) de Louis Duveau, obra tardía, condensa todas estas novedades e ilustra además los vínculos entre pintura y literatura contemporáneas. El episodio pintado se tomó tanto de la obra de Byron (The Two Foscari, 1821) como de la ópera de Verdi (I due Foscari, 1844). El viejo dogo Foscari es víctima de un odioso complot que lo obliga a dimitir, bajo pretexto del relativo desdeño por los asuntos que muestra tras la muerte de su hijo único, encarcelado sin ninguna prueba por un asesinato que no había cometido. Se le ve bajando la escalera de los Gigantes del Palacio Ducal, acompañado de su nuera y de su hermano, en el momento en que, tras haber entregado su anillo ducal, insigne de su dignidad, pronuncia estas palabras históricas: «Mis servicios me llamaron a este palacio, la malicia de mis enemigos me hace salir de él».
 

 

 


Louis DUVEAU (Saint-Malo, 1818 - Paris, 1867),
L'Abdication du doge Foscari,
1850
Inv. 2004 1 105
Photo : STC - Mairie de Toulouse
 


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