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Exposición actual

Secciones 3 y 4

Jean-Baptiste Greuze (Tournus, 1725-Paris, 1805), Jeune Berger tenant une fleur,1760-1761, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris, Petit Palais. © Petit Palais / Roger-Viollet
© Jean-Baptiste Greuze (Tournus, 1725-Paris, 1805), Jeune Berger tenant une fleur,1760-1761, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris, Petit Palais. © Petit Palais / Roger-Viollet

Vidas interiores. Dormilones.

Sección 3 - Vidas interiores

¿Con qué sueñan esas mujeres, esos niños y esos hombres? Están tan absorbidos por sus pensamientos o sumergidos en sus actividades que no parecen ni siquiera tener consciencia de que se les observa. Viejos inactivos, niños soñadores, mujeres en la ventana… esos ociosos se oponen al ideal de vida activa de las clases superiores de la época. Completan este conjunto lectores de todas las edades. Cada uno de ellos ilustra una de las facetas del estado de absorción descrito por el historiador del arte Michael Fried: una actitud profundamente distante y la ignorancia, quizás deliberada, de la presencia del observador.

Ese comportamiento los hace particularmente intrigantes. El detalle de una expresión, la originalidad de la pose, la decoración y los accesorios son los únicos indicios de que dispone el espectador. A veces permiten abrir algunas pistas para explicar la profesión de uno de esos personajes o adivinar el objeto de sus pensamientos, pero la mayoría de las veces ese universo interior que parece sin embargo tan rico sigue siendo inaccesible para nosotros. Sólo nos queda la imaginación para, quizás, intentar colmar esas ausencias.

Sección 4 - Dormeurs

Los dormilones evocan con sutilidad la temática de la presencia y la ausencia. Su cuerpo, expuesto a nuestra mirada, parece particularmente cercano y vulnerable, pero su ausencia en el mundo resulta total: están enteramente sumergidos en un universo de sueños.

En esta sección de la exposición, los artistas evocan de vez en cuando referencias mitológicas o cristianas, del sueño de Psique al del Niño Jesús. Proponen variaciones en torno a temas tradicionalmente asociados con los dormilones, ya sea el erotismo, la muerte, el agotamiento o la pereza. Así, el abandono de las mujeres dormidas puede sugerir una cierta disponibilidad sexual, mientras que otros personajes han caído en un sueño profundo tras una jornada extenuante. En cuanto a los niños, el rosa de sus mejillas y sus pestañas curvadas invitan a la admiración y suscitan el temor de despertar a un ser en reposo tan apacible.

Varias de estas obras abandonan el formato vertical, convencionalmente utilizado en los retratos. Una vista horizontal corresponde a menudo mejor con esos cuerpos tumbados o acurrucados sobre ellos mismos, incluso si en ocasiones obliga al espectador a ajustar su postura, inclinando la cabeza o levantando la mirada para comprender mejor la coherencia del cuadro.


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