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esculturas-siglos XVII-XVIII

El siglo XVII

Marc Arcis, Le Prophète Agabus présentant le plan de la chapelle Notre-Dame-du-Mont-Carmel, vers 1690, terre cuite, Inv. Ra 879 C
© Marc Arcis, Le Prophète Agabus présentant le plan de la chapelle Notre-Dame-du-Mont-Carmel, vers 1690, terre cuite, Inv. Ra 879 C

Marc Arcis sigue siendo el escultor más interesante de esta época. Nacido en 1652 en Tarn, formado con Rivalz, el gran pintor del siglo XVII tolosano, se fue después a perfeccionar su arte a Versalles, para finalmente volver y continuar su carrera en su región.

Pintor de los Capitouls y responsable de la obra de las galerías del Ayuntamiento, Rivalz pudo introducirlo muy joven entre sus comanditarios. A partir de 1674, Arcis obtuvo el pedido de treinta bustos de los hombres ilustres de la ciudad, para adornar la galería del mismo nombre en el Capitolio («galería de los Ilustres»). A pesar de su joven edad (22 años), acababa de ejecutar lo que sigue siendo una de sus obras maestras: el busto de Luis XIV. Aunque sólo se cite el nombre de Arcis en los archivos, lo ayudaron otros escultores de la época.

Los viajeros se han maravillado a menudo ante la riqueza de la decoración esculpida de las iglesias tolosanas de los siglos XVII y XVIII. Aunque han desaparecido numerosas decoraciones, lo que subsiste confirma la calidad del foco artístico tolosano. Los temas son esencialmente religiosos, ya que Toulouse era uno de los altos lugares de una Contrarreforma militante y la ciudad acogía a numerosos religiosos expulsados de las regiones cercanas en manos de los reformados. Las esculturas de esta época están dispersas entre la iglesia, el pequeño claustro para los fragmentos arquitectónicos y la primera planta para bustos y esculturas de pequeñas dimensiones.

La utilización de la terracota es una constante de este periodo. La mayoría de las veces pintada con un enlucido blanco destinado a imitar el mármol, la tierra era menos cara y más fácil de trabajar.


 


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